Menú semanal

En el siguiente texto, vamos a ver algunos de los mejores consejos para ahorrar dinero en la alimentación semanal. Veremos cómo planificar un menú que fomente el ahorro utilizando los alimentos que ya disponemos en nuestra despensa o nevera.

Veremos también el modo de planificar la compra semanal en el supermercado en función de las ofertas que aparecen en los catálogos. Resulta importante variar la alimentación y tratar de consumir todos los productos de la pirámide alimenticia.

Planificar los platos

Posteriormente, veremos algunos consejos de alimentación que suponen un importante ahorro al mismo tiempo que cuidan nuestro organismo y nuestra salud. Las razones para no comer carne, realizar nuestro propio pan casero, nuestras bebidas, desayunar adecuadamente, y otros consejos que seguro le ayudarán a reducir el consumo y a fomentar el ahorro.

Planificar un menú semanal para ahorrar dinero:

El siguiente sistema es un método muy eficaz a la hora de planificar un menú semanal. Lo ideal sería conocer los precios de los productos en función de cada supermercado. Conocer también las ofertas, y tratar de buscar un menú balanceado, sano, nutritivo y para toda la familia.

Planear un menú semanal para tratar de ahorrar dinero en la compra del supermercado no es algo que finalmente se resulte demasiado complicado. La mayoría de personas, solemos estar habituados a no más de 20 platos diferentes. No es necesario que comiences a dar clases de cocina, ni que aprendas recetas nuevas. Simplemente debes ser consciente de lo que sabes cocinar y de que debes intentar incluir todo tipo de alimentos.

Trata de reciclar los ingredientes que no utilices en las siguientes comidas o cenas. Saber hacer croquetas, o utilizar un arroz con diferentes productos te servirá para conseguir no desperdiciar ni tirar nada.

Recuerda congelar la comida antes de que llegue a estropearse. Siempre puedes servir para esos días en los que no tienes ganas de cocinar.

Para empezar, necesitas tomar un papel, un lápiz y estar en tu casa. Vamos a seguir los siguientes pasos:

Paso 1: Divide el papel en ocho columnas verticales y cuatro filas horizontales. En las columnas verticales, añade en la parte superior los días de la semana, y en las filas horizontales, añade las palabras desayuno, comida y cena. Mediante este cuadrante, podrás visualizar el menú semanal completo.

Menú

Paso 2: Tacha aquellas casillas en las que te toca comer o cenar fuera. Seguramente, ya sepas de antemano que el sábado por la noche tienes una cena con los amigos. Quizás eres de las personas que los fines de semana les gusta ir a desayunar a una cafetería, o los viernes, sueles quedarte a comer en el trabajo.

Si  eres de las personas que los días de entre semana están obligados a comer fuera de casa, comienza a plantearte la idea de llevar la comida hecha desde casa. Al cabo de un año el ahorro de dinero total supondrá una cantidad notablemente importante.

Paso 3: Dale la vuelta el papel, y divídelo en dos secciones. En la primera parte anota todos aquellos alimentos de los que dispones  en este momento en tu hogar. Abre la nevera y apunta todo lo que veas (incluido el congelador). Abre los armarios, y escribe en el papel los ingredientes que encuentres y las cantidades aproximadas.

Otro lado de la hoja

Paso 4: Con esta primera lista de ingredientes, tu mente seguramente ya comience a pensar en algunos platos que pueden realizarse. Utiliza primero aquellos alimentos que sean más perecederos. Si dispones de fruta y verdura, aprovecha para utilizarla en los primeros días. Si dispones de uno de los ingredientes en grandes cantidades, no trates de utilizarlo cada día. Si por ejemplo dispones de mucha cantidad de pasta, trata de que no aparezca más de tres veces por semana. No por disponer de más cantidad debe utilizarse en más ocasiones. Aprovecha y ahorra ese producto para la siguiente semana.

Paso 5: Intenta que al cocinar, obtengas cantidades que puedas usar diferentes días. Si sabes adaptar las recetas a tu gusto, es posible que puedas utilizar las sobras para crear nuevos platos. Apunta en el lado derecho de la hoja aquellos ingredientes que sean necesarios y que necesites comprar en el supermercado.

Deja que tu pensamiento salte de platón plato y de ingrediente en ingrediente. Por ejemplo, si tienes pasta en tu despensa, pero no tiene salsa de tomate, puedes apuntarlo en la lista de la compra. Pero debes tener en cuenta que no utilizarás todo el bote, que seguramente sobre una parte. Piensa en recetas en las que puedas utilizar ese ingrediente de sobra. Por ejemplo unas albóndigas con tomate

Rellena los cuadros del menú semanal con las recetas y los platos que vayas obteniendo. Trata de variar los ingredientes y de basar tu alimentación lo más equilibrada posible.

Menú semanal según el catálogo del supermercado:

Generalmente, las personas suelen planear un menú semanal, y luego acudir al supermercado en busca de los productos y los ingredientes deseados. Pero existe una manera de reducir el coste económico de este tipo de compras, si realizamos la planificación en función del catálogo de ofertas del propio supermercado.

Planificar supermercadoLa mayoría de supermercados, son conscientes de que las personas pueden llegar a modificar hábitos alimenticios en función de las ofertas y de los productos de temporada. Por ello, no tengas miedo en pensar que tu alimentación vaya a carecer de algún nutriente o vaya a estar mayormente descompensada.

Eso sí, procura realizar un estudio bastante coherente y siguiendo unas normas básicas de nutrición.

Observa los precios y planifica tu menú sustituyendo aquellos alimentos de mayor precio por otros que estén en oferta.

Por ejemplo, sustituye tu fruta habitual por fruta de temporada mucho más barata. Hay algunos alimentos, que se venden todo el año, pero que en función de la temporada pueden tener diferentes precios.

Una revisión constante de tu menú junto con el catálogo de precios del supermercado puede permitir que llegues a ahorrar bastante dinero en la compra semanal. Extrapolando este ahorro a nivel mensual o anual puede repercutir de manera muy notable en tu economía.

No bases tu compra en un único supermercado. Si es posible, visita otras tiendas y mercados cercanos y comparar los precios. Generalmente las personas solemos comprar los mismos productos una y otra vez, por lo que no te será muy difícil poder comparar, aquellos 20 productos que compres con mayor asiduidad. El resto de productos, aunque sean más caros, quizás no merezca la pena el traslado y el desplazamiento en su busca.

Haz tu propio pan:

Algunas personas consideran que hacer su propio pan en casa es una pérdida de tiempo y una tarea excesivamente complicadas. Yo invito a las personas que están leyendo este texto que prueben ellos mismos a realizar su propio pan.

La realidad, es que hacer tu propio pan en casa no solamente es mucho más barato, sino que es más saludable y más sabroso que comprar el pan en la tienda.

Otra ventaja de realizar tu propio pan es que tú eliges los ingredientes que utilizas. Puedes usar ingredientes naturales sin aditivos químicos.

Quizás el precio de una barra de pan no sea excesivamente caro, sin embargo si multiplicas el pan que consumes cada mes y haces la cuenta anual, verás que únicamente en pan existe un gasto bastante elevado al año.

También hay en el mercado algunos electrodomésticos que fabrican el pan de manera automática. Conviene que cada persona investigue si merece la pena o no realizar semejante inversión. Únicamente con un horno ya suficiente para realizar pan en casa de manera barata y sana.

Desayuna bien:

Desayunar bien por la mañana resulta una muy buena forma de ahorrar dinero a lo largo del mes. Está demostrado que las personas que no desayunan, o lo hacen de manera escasa, suelen tener tendencia a gastar más dinero a media mañana en pequeños bocados, fruta o bollería industrial de las máquinas expendedoras.

Saber desayunar

Un desayuno completo, puede permitirte pasar toda la mañana sin hambre hasta la hora de comer. Una de las excusas más utilizadas por las personas que no desayunan de manera correcta es que se levantan por la mañana sin hambre. La razón principal, es porque seguramente hayan cenado demasiado la noche anterior.

Si te acostumbras a cenar a unas horas tempranas, al menos dos horas antes de ir a dormir, sin abusar y sin llenar por completo el estómago, seguro que al día siguiente, tendrás mucha más hambre para terminar tu desayuno.

Al desayuno más apropiado que aconsejan los nutricionistas es aquel que combina hidratos de carbono con proteínas de alta calidad. Unas tostadas de pan con aceite virgen extra, y un huevo duro, acompañado de un yogur y de una pieza de fruta puede ser un excelente desayuno. Evita aquellos desayunos en los que se combinan los hidratos de carbono, pero con azúcares, como por ejemplo tostadas con mermelada.

Los productos integrales permiten que la absorción nutricional sea más lenta, y que por tanto la energía se distribuya de manera más homogénea a lo largo de las siguientes horas.

Comida para llevar:

Ya hemos hablado en otros consejos lo importante que resulta cocinar tus propios alimentos a la hora de ahorrar dinero.

Aquellas personas, que por necesidad, deben comer fuera de casa, sabrán que a lo largo de los días de un mes, es mucho dinero utilizado.

Organiza la lista de la compra, y adelántate a este tipo de gastos organizando diferentes comidas para llevar. Bastan cinco minutos por la mañana, para dejar preparado nuestro almuerzo. Utiliza un envase de cristal, que no contamine los alimentos, y déjate inspirar por las diferentes recetas que encontrarás en Internet.

Realizar una buena comida para llevar, no tiene por qué ser algo aburrido. Las personas sin imaginación, seguramente estén pensando en un bocadillo. Pero si realizar búsquedas por Internet, encontrarás miles de recetas y de ideas muy baratas para poder utilizar en tu almuerzo.

Igualmente, si eres de esas personas que les cuesta desayunar, y que necesitan comprar algún tipo de aperitivo a media mañana, también puedes ahorrar dinero si decides llevarlo preparado desde casa. Un pequeño bocadillo, fruta, un trozo de pastel casero… Cualquier cosa que puedas utilizar siempre será más barata que picar algo en la cafetería.

No consumas carne:

La carne es un producto caro que puede suponer el mayor gasto en la factura del supermercado. La publicidad y los medios de comunicación intentan darnos a entender que la carne es un alimento necesario por sus cualidades nutricionales. Sin embargo, podemos llegar a vivir plenamente sanos y nutridos sin la necesidad de consumir ningún alimento de carne o de origen animal.

No a la carneLos animales más fuertes de este planeta son vegetarianos. Obtienen todas sus proteínas de origen vegetal. La verdad es que la mayoría de vegetales contienen aminoácidos esenciales para fabricar la proteína necesaria para el mantenimiento de tu cuerpo.

Se recomienda en alimentos de hoja verde, tales como la espinaca, la acelga, el brócoli, los canónigos… Combinarlo con cereales integrales, legumbres, hortalizas…

No solamente estarás ahorrando dinero en tu hogar, sino que además tendrás un tipo de alimentación mucho más sano. Investiga cómo es la vida y la alimentación de los animales que consumes, y seguramente perderás las ganas de volver a comprar carne.

Crea tus propias bebidas:

Aconsejamos un consumo de alcohol moderado. No es aconsejable abusar ni del vino ni de la cerveza. Pero si eres de esas personas que habitualmente les gusta tomar de vez en cuando una copa en casa. Una manera simple y sencilla de ahorrar puede ser creando tus propias bebidas.

Por Internet puedes encontrar numerosos videos y tutoriales que explican la manera de realizar este tipo de medidas en casa. Algunas empresas que mandan los ingredientes y las instrucciones para que realices un propia cerveza.

Experimenta y prueba los distintos mecanismos hasta que consigas dominar el proceso. Puedes llegar a obtener altas cantidades de cerveza o de vino para poder envasar, guardar en la despensa e ir tomando a lo largo del año. También puedes aprovechar para invitar a tus amigos, hacer un bonito regalo, y agrandar tu ego de orgullo y satisfacción.

Hacer tu propio vino, o tu propia cerveza puede ser un agradable entretenimiento, liberador de estrés, y una manera de ahorrar dinero en la factura del supermercado.