Ahorrar en los gastos de supermercado

En esta ocasión vamos a tratar de ofrecer los mejores consejos a la hora de realizar la compra en el supermercado. Buscaremos conseguir el máximo de ahorro, preparando de antemano una lista con aquellos productos que hemos decidido comprar de antemano.

Veremos también el papel que tienen las ofertas, los cupones de descuento, y las tarjetas de fidelización. Veremos las razones por las que consideramos que deben considerarse los productos de marca blanca, y también aprovecharemos el uso de un congelador, o un correcto almacenaje casero para lograr un ahorro máximo de dinero.

Supermercado

Por último, conoceremos la regla de los 10 segundos, que nos enseñará un magnífico truco para elegir cuidadosamente los productos que añadimos al carrito de la compra.

La lista de la compra:

No acudas nunca al supermercado sin tu lista de la compra. Puede parecer una tontería, pero sin embargo, algunos estudios sugieren que acudir al supermercado de manera improvisada puede incrementar hasta un 50% el gasto total de tu compra.

Los supermercados utilizan técnicas de marketing que influyen de manera inconsciente y que nos obligan a comprar más cosas que las que necesitamos. No nos damos cuenta, pero un paseo por el supermercado puede suponer miles de impactos de publicidad que inciden directamente sobre nuestro subconsciente.

Hasta el último detalle está estudiado para hacernos gastar más. A veces el carrito tiene una rueda que gira mal, pero que permite que podamos llevarlo con la mano izquierda mientras cogemos los productos con la mano derecha.

Si quieren que los clientes se muevan más rápido o más despacio, utilizarán música más dinámica o más relajada.

Los objetos más caros siempre están a la altura de la mano y de la vista. Si quieres ahorrar comprando más barato, debes revisar en la parte inferior de las estanterías. Al agacharse, es pagar menos.

Los alimentos de primera necesidad y de uso habitual, como la leche, los huevos… Suelen estar escondidos. De esta manera, el cliente debe dar más vueltas para encontrarlos. Y cuantas más vueltas, ellos ya saben que comprarás más cosas.

Por eso, es importantísimo acudir al supermercado con la lista de la compra y no salirse de ella. Es importante, si dispones de un menú semanal, que vayas apuntando en una lista de los artículos que se vayan terminando. Guarda los tickets y así sabrás de antemano, el precio que vas a pagar. Observa las ofertas, porque en ocasiones aparecerán descuentos o promociones de 2 × 1 que conviene usar.

Utiliza las tarjetas de fidelización del propio supermercado para reducir la cantidad total a pagar. Y nunca, nunca, nunca, vayas con hambre al supermercado. Está demostrado que las personas con hambre o con sed acaban comprando mucho más productos de los que necesitan.

Tarjetas de fidelización:

Al igual que ocurre con los cupones, muchas tiendas ofrecen este tipo de tarjetas para ofrecer a sus clientes ventajas y descuentos en sus compras.

Tarjeta supermercadoConsulta tu supermercado habitual. Seguramente tenga algún tipo de tarjeta de fidelidad por puntos. Generalmente a la hora de hacer la compra y de pagar, el cajero suele preguntarnos si disponemos de la tarjeta en cuestión.

Las tarjetas de crédito y débito de nuestro propio banco, en ocasiones también están asociadas con descuentos en diferentes tiendas.

Consulta la página web de tu banco para buscar información referente a este tipo de ofertas. A veces se trata de un pequeño descuento en gasolina, o de una acumulación de puntos en otros tipos de establecimientos.

Muchas veces, por costumbre y por prisa, pagamos nuestros productos sin hacer caso de los consejos del vendedor. A partir de ahora, cada vez que te pregunten si dispones de algún tipo de tarjeta de fidelidad, contesta que no, pero que te gustaría hacerlo así ello no conlleva ningún gasto y si resulta ser gratuita.

No es necesario rellenar todos los datos de la tarjeta en ese mismo momento. Dichos establecimientos permiten que te puedas llevar el panfleto, los rellenes y se lo entregues otro día. Pero, si dispones de tiempo, podrías beneficiarte, ese mismo día, del descuento.

Cupones de descuento:

Conviértete en un coleccionista de cupones de descuento. Cada vez son más, las empresas que ofrecen este tipo de cupones. Un ejemplo claro son los cupones de los supermercados. A veces no nos damos cuenta, pero con el ticket de compra suelen venir incluidas muchas promociones y ofertas de las que nos podemos beneficiar. A veces es un 2 × 1, una reducción de un 10%, o simplemente la acumulación de puntos para posteriormente ser canjeados.

Existen cupones de descuento en los periódicos y en revistas especializadas. Acostúmbrate a recortarlos y a guardarlos por fecha de cancelación. No cometas el error de comprar compulsivamente utilizando estos cupones, ya que en lugar de ahorro estarías incurriendo en un mayor gasto. Únicamente cuando debas hacer una compra obligatoria, es cuando debes revisar si alguno de tus cupones es compatible y utilizarlo en tu favor.

Muchas tiendas por Internet, a la hora de formalizar el pago, suelen tener una casilla en la que dice “cupón de descuento”. Si te encuentras con una de estas casillas, antes de realizar el pago, haz una búsqueda en Internet con el nombre de la tienda y la palabra cupón.

En ocasiones, nos aparecerá la oferta y el código que debemos introducir para recibir el descuento. Otras veces, podemos encontrar estas mismas ofertas en las redes sociales de la tienda. Busca sus iconos en la parte superior o en la parte inferior de la página.

Adquiere un congelador

Si tienes espacio en casa, en un trastero o en una habitación que no utilices, nuestro consejo es que instales un nuevo congelador.

Usa el conjeladorUn congelador nuevo puede ser una excelente inversión. Disponer de un gran espacio extra para congelar alimentos es una buena manera de almacenar comida, y de almacenar también productos comprados en grandes cantidades. Lo que supone un ahorro económico importante al año.

Disponer de un gran congelador te permite comprar productos en oferta que de otro modo no podrías guardar en casa. También tienes la opción de cocinar numerosos platos y guardarlos para otros momentos más oportunos.

Existen algunos arcones de gran tamaño y de muy buena eficiencia energética, aunque el gasto inicial puede ser bastante elevado. También puedes buscar electrodomésticos de gama media. No te recomendamos la compra de un congelador de segunda mano, porque podría tener averías difíciles de detectar. Y podría salirte muy caro.

Consume productos de marca blanca:

Se conocen como productos de marca blanca, aquellos productos genéricos que pertenecen al propio supermercado en el que se venden, y que no tienen etiqueta. Habitualmente son mucho más barato que los productos con marcas conocidas, que se anuncian por televisión.

Lo que poca gente sabe, es que la mayoría de productos están elaborados por las mismas empresas que distribuyen los productos de marca cara.

Trata de probar algunos de ellos, e intentar notar si existen diferencias con tus alimentos habituales.

Si decides dar el paso y sustituir varios de estos productos, posiblemente notes una disminución de la factura del supermercado, sin notar un cambio apreciable en tu alimentación.

La regla de los 10 segundos:

existe un truco muy sencillo a la hora de comprar todo tipo de artículos. Cada vez que circulas por los pasillos de un supermercado e introduzcas alguno de los artículos en la cesta de la compra, detente unos 10 segundos a reflexionar sobre si realmente necesitas comprar ese objeto o no.

10 segundos en el supermercadoLa regla de los 10 segundos, tiene como propósito el reducir la mayoría de compras compulsivas que realizamos sin darnos cuenta. Debemos tener en cuenta que los supermercados están diseñados para hacernos gastar nuestro dinero.

La mayoría de personas suelen comprar muchas más cosas de las que necesitan. La regla de los 10 segundos, es sin duda, el mejor aliado que tenemos para defendernos de los ataques de marketing de un supermercado.

Seguramente has visto un paquete de patatas, y te apetece comértelo en ese mismo momento. Lo metes en la cesta, y aplicas la regla de los 10 segundos. Te basta un simple instante para darte cuenta, que se paquete de patatas no es lo más sano para tu salud, no está en la lista de la compra, y que además son mucho más caras que las patatas que hay en oferta. Conclusión, devuelves el paquete a su estantería y sigues con la compra establecida.

Almacena las ofertas:

Una de las mejores formas de ahorrar en el gasto del supermercado es almacenar aquellos productos no perecederos cuando aparecen suculentas ofertas de 2 × 1 o descuentos especiales. Conviene que dispongamos de una despensa grande, una habitación extra que no utilicemos, un garaje, un desván o cualquier otro lugar que consideremos oportuno para almacenar este tipo de productos.

A veces nos puede servir la parte de debajo de la cama, algunos armarios, esquinas detrás de los muebles que nunca usamos… Cualquier lugar exacto para almacenar productos de oferta de supermercados que no tengan fecha de caducidad o que se conserven durante muchos años.

Los supermercados subestiman a las personas. Saben que la mayoría de ellos irán atraídos por una oferta y acabarán comprando otros tantos productos que quizás no necesiten. Nosotros debemos ser más listos que ellos y aprovecharnos de estas ofertas. Si se regalan un paquete de arroz comprando dos, no te conformes con llevarte tres paquetes a casa. Destina parte de tu dinero ahorrado para utilizar este tipo de ofertas. Puedes planear acudir un solo día al supermercado a comprar 30 o 60 paquetes de arroz.

Puede parecer una locura, es posible que el resto de clientes y los propios cajeros te miren mal, pero no estás haciendo nada ilegal ni nada que no tenga su propia lógica. Una vez hecha esta compra, podrás borrar de tu lista de la compra del arroz y olvidarte de este producto durante muchos años.

Otros productos perecederos que puedes almacenar y guardar en casa son los siguientes: bolsas de basura, detergente para la ropa, lavavajillas, limpia platos, esponjas, toallitas des variantes, sal, azúcar, aceite, todo tipo de conservas, pañuelos de papel, pañales…

Si dispones de un arcón o congelador grande, también puedes realizar almacenamiento de ofertas en productos congelados que suelen durar varios meses e incluso años.